Kasubi Tombs, Uganda
Victoria Falls, Zimbabwe
Robben Island, South Africa
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LA DIMENSION INTANGIBLE DE MONUMENTOS Y SITOS
CON REFERENCIA A LA LISTA DEL PATRIMONIO MUNDIAL DE LA UNESCO"
Jean-Louis Luxen
a. Contexto.
En el curso de los últimos 30 años, la noción de "patrimonio cultural" no ha cesado de ampliarse. La carta de Venecia hablaba de "monumentos y sitios" y se refería al patrimonio arquitectónico. Muy pronto la problemática se fue extendiendo a los conjuntos edificados, a la arquitectura vernácula, a los edificios industriales o del siglo XX. Más allá del estudio de los jardines históricos, la noción de "paisaje cultural" ha evidenciado la interpenetración de la cultura y la naturaleza. Un enfoque global y antropológico del "patrimonio", nos lleva hoy a considerarlo como un conjunto social de manifestaciones diversas, complejas e interdependientes, reflejo de la cultura de una comunidad humana. La "conservación" representa una exigencia de armonía, a lo largo del tiempo, entre un grupo social y su entorno, ya sea éste natural o construido, mientras que la protección de ese marco de vida, se percibe como una dimensión importante del desarrollo humano sostenible.
Recientemente la cuestión de la "autenticidad" ha atraído particularmente la atención. La diversidad de las categorías de "patrimonio", de sus materiales y de los métodos de construcción o de planificación, han conducido a definir normas variables para una conservación auténtica. Paralelamente, se han tenido que considerar también las diferentes interpretaciones del concepto mismo de autenticidad, según las diversas tradiciones culturales. El Documento de Nara lleva a compensar un cierto relativismo de las concepciones, por la exigencia universal de referencia explícita a los valores que un bien cultural representa para la comunidad humana en cuestión.
Esta evolución ha llevado a los profesionales de la conservación, a dejar atrás la cuestión del "cómo conservar", para plantearse la cuestión de fondo del "para qué conservar". Cuál es el sentido de la conservación ? La búsqueda del "mensaje" de los bienes culturales, exige evidenciar los valores éticos, las formas sociales de comportamiento, las creencias o los mitos, de los que los elementos del patrimonio físico serán los signos, la expresión, en el espacio y en el tiempo. Los valores de autenticidad o de identidad, se plantean para poner de manifiesto la significación de las obras arquitectónicas o urbanísticas, y las transformaciones del medio natural debidas a la intervención humana. En última instancia, el concepto o la representación social de un bien cultural, revisten una importancia mayor que el objeto en sí mismo : la dimensión inmaterial prevalece.
De todo ello resulta un análisis profundo de la manera de proceder, para determinar mejor la singularidad de los bienes culturales, el carácter propio de un grupo social y sus raíces, frente a transformaciones sociales rápidas y a una amplia apertura a influencias exteriores. Esta manera de proceder se fundamenta en una toma de conciencia lúcida y una movilización dinámica. Pero también comporta riesgos de afirmación de identidad excesiva, incluso chauvinista o conflictiva, cuando pierde de vista los valores universales y la riqueza del diálogo entre culturas y de apertura hacia los demás.
La distinción entre patrimonio físico y patrimonio intangible, aparece hoy como algo artificial. El patrimonio físico no adquiere todo su sentido si no salen a la luz sus valores subyacentes. Y recíprocamente, la dimensión inmaterial, para su conservación, debe encarnarse en las manifestaciones tangibles, en los signos visibles. Esta dialéctica puede mostrarse particularmente fecunda, a la hora de asegurar una mejor representación de las culturas del mundo que privilegian la forma oral frente a la escrita, y las artes y las tradiciones populares frente a las expresiones artísticas eruditas. Esto atañe particularmente a las regiones geoculturales de África o de Oceanía, por ejemplo, cuyo patrimonio físico se caracteriza por obras modestas, realizadas con materiales perecederos, que el enfoque "monumental" ha descuidado durante mucho tiempo. La contribución específica de estas culturas representa, por tanto, un enriquecimiento importante del inventario universal del patrimonio.
No obstante, una definición precisa de los bienes culturales resulta indispensable para establecer, en términos operativos, una política de conservación apropiada, en sus diversas dimensiones : identificación e inventarios, protección jurídica, conservación y restauración, gestión y promoción, sensibilización pública y formación especializada. Una forma de "materialidad" es indispensable en la relación significativa establecida entre el patrimonio intangible y el medio natural transformado, o los edificios construidos por el hombre. Esta materialidad se ha investigado e ilustrado concretamente, en función de diversas categorías recientemente establecidas, que han permitido ya inscribir ciertos bienes culturales en la Lista del Patrimonio Mundial. Estas categorías particulares ofrecen campos de acción específicos :
- las rutas culturales o los itinerarios , cuyas huellas tangibles y signos construidos, llevan la marca de intercambios culturales y artísticos, a través de fronteras y de siglos : itinerarios de peregrinación, como el Camino de Santiago de Compostela; rutas comerciales, como la Ruta de la Seda; Itinerarios de migraciones o exploraciones, como la Ruta de la Sal o las Rutas de la esclavitud hacia la isla de Gorée, en Senegal. Invariablemente, la identificación de la ruta se basa en las "inscripciones en serie" de testimonios físicos; pero es la ruta como tal, la que se identifica como patrimonio cultural. (Ver Seminario de Madrid, 1994).
- los paisajes culturales, marcados por los sistemas agropecuarios, como los arrozales en terraza, los viñedos o los sotos; o marcados por las tradiciones de poblaciones y otras formas de asentamientos humanos, como el hábitat troglodita de Capadocia, el sitio de Sukur, en Nigeria o los Acantilados de Bandiagara del país Dogon.
- los sitios asociativos, que evocan una leyenda o un mito, como los emplazamientos de Tongariro, en Nueva Zelanda, o de Uluru-Kata Tjuta, en Australia, donde no puede observarse construcción humana alguna, sin que esto disminuya el enorme valor del patrimonio cultural de estos parajes para las poblaciones locales.
- los lugares conmemorativos, marcados por un evento dramático de la historia de la humanidad, como el campo de concentración de Auschwitz, el Domo de Genbaku, Monumento Conmemorativo de la Paz de Hiroshima, o Robben Island
Estos ejemplos muestran posibilidades muy interesantes, que están lejos de haber sido explotadas aún. Pero también permiten ver los riesgos de desviaciones, particularmente en la categoría de "lugares conmemorativos", de escaso valor físico pero con una fuerte carga simbólica, categoría que corre el riesgo de albergar una lista de campos de batalla, que serían la expresión de una serie de conmemoraciones confusas. Esta es la razón por la que el Comité del Patrimonio Mundial ha decidido que a partir de ahora, ningún bien cultural podrá ser inscrito basándose únicamente en el criterio vi de las Orientaciones para la aplicación de la Convención: "estar directa o materialmente asociado a eventos o tradiciones vivas, ideas, creencias u obras artísticas y literarias, que tengan un significado universal excepcional". No obstante, es importante saber que esta decisión se presta a la controversia, ya que representa una seria limitación al reconocimiento de aquellas formas de patrimonio en las que el componente predominante es de orden inmaterial. Esta cuestión se ha evocado en el reciente seminario de Canterbury, cuyas conclusiones proponen replantear esta disposición.
b. Precaución.
En la exploración de esta dimensión intangible del patrimonio, es importante guardar el contacto con el campo de nuestra especialización. Procuremos considerar la dimensión intangible en su relación con el patrimonio físico, los monumentos y sitios, es decir, nuestro campo de estudio y de acción. Solo así nuestra contribución al debate general será fructífera. No nos perdamos en el análisis de las diversas facetas del patrimonio intangible como son las costumbres y las tradiciones, la música, la lengua, la poesía y otras formas de expresión humana, así como tantos otros campos ajenos a la competencia profesional de la mayoría de nuestros miembros.
c. Técnicas y conocimientos especializados.
La conservación del patrimonio construido constituye también un "conservatorio" de procedimientos de construcción especializados o de tecnologías tradicionales, cuya ingeniosodad merece reconocimiento y protección. Además, este reconocimiento es frecuentemente indispensable para perpetuar numerosos edificios u ordenamientos del espacio heredados del pasado y cuya adecuación a las necesidades climáticas y económicas es fruto de una tradición secular.
Sin duda nuestro Comité Científico Internacional de Formación, que preside Jukka Jokilehto, gran conocedor de la Convención del Patrimonio Mundial, deberá prestar una atención especial a los oficios del patrimonio. Dejando atrás el interés demasiado frecuentemente demostrado por las funciones de concepción, este Comité debería hacer resaltar la importancia de los conocimientos especializados y las técnicas más apropiadas para las intervenciones llevadas a cabo en bienes culturales antiguos.
d. Referencias intangibles.
Dos planteamientos complementarias se pueden preconizar : Por un lado intentar evidenciar la dimensión intangible de un bien físico; por otro lado, teniendo en cuenta una forma intangible de patrimonio, intentar encarnarla en un bien material.
Para este doble ejercicio, es interesante destacar, en relación con la Lista del Patrimonio Mundial, los bienes culturales físicos que han recibido una referencia inmaterial, así como los bienes que no la han recibido, a pesar de que ésta se justificaría, y otros bienes culturales que podrían recibirla. Todo ello en función de referencias claras :
Referencia espiritual.
Es seguramente la referencia mejor percibida y la más clara. Traduce una tendencia dominante europea y cristiana, con sitios como el Vaticano, Santa María de Guadalupe, Vézelay, los monasterios del Monte Athos, la Gruta del Apocalipsis de Patmos o los monumentos conmemorativos de Lutero en Esleben y Wittenberg. Jerusalén está considerada como cuidad santa de la tres religiones monoteístas del Libro. El Islam está representado fundamentalmente por Kairouan y El Cairo islámico. El Budismo, por Borobudur, el templo de Kandy y el Horyu-Ji de Nara. Destacamos también el templo Shinto Itsukushima en Japón, o la residencia y el templo de Confucio, en China, así como diversos templos Hindúes, en India.
La referencia espiritual no fue considerada en el caso de las iglesias de Lalibela, en Etiopía, ni en las misiones jesuitas de América del Sur, como tampoco lo fue en el caso de la catedral de Chartres o de Aviñón.
Por el contrario, antiguos emplazamientos de ceremonia o de sepultura, han recibido esta referencia : es el caso de Menfis y las Pirámides de Gizeh, los sitios de Delfos, Olimpia y Epidauro, el conjunto monumental de Teotihuacan, o el sitio maya de Copán.
Referencia a los orígenes del hombre.
Algunos lugares han sido protegidos porque ilustran ciertas etapas de la evolución de la especie humana, como el sitio de Sangiran, en Indonesia, el de Zhoukoudian, al lado de Beijing, o los emplazamientos de Sterkfontein, en África del Sur. El precipicio de los bisontes, Head-Smashed-in Buffalo, en Canadá, es también un ejemplo interesante.
Estos sitios son todavía poco numerosos. Es curioso comprobar que no se aplica el criterio vi a sitios como la Baja Vega del Omo, en Etiopía, a pesar de su gran importancia.
Sin duda, hay mucho aún que explorar en este campo científico, fundamentalmente en torno a los numerosísimos sitios de arte rupestre.
Referencia política.
Esta referencia es mucho más frecuente de lo que pudiera parecer a primera vista, ya que a menudo se presenta implícitamente. Sólo algunos ejemplos se han identificado con claridad, como el Independence Hall de Filadelfia, o la Estatua de la Libertad, en Nueva York. El monasterio de Rila, cuya autenticidad se ha visto comprometida debido a incendios devastadores, ha sido inscrito en base al criterio vi, como manifestación emblemática del renacimiento búlgaro después de la ocupación otomana; mientras que la antigua ciudad de Varsovia, después de su reconstrucción completa, debe ser considerada también como la manifestación de una voluntad nacional polaca de renovación.
Sin duda hay que protegerse de los riesgos de una referencia política demasiado frecuente en las inscripciones, si no se tiene la seguridad de que prevalecerán los valores en conformidad con los derechos humanos y con los ideales de paz y de tolerancia en las relaciones entre los pueblos.
Referencia social.
Algunas inscripciones tienen como finalidad destacar el carácter de la ocupación humana de un sitio natural o una ciudad histórica : Venecia y su laguna, el Gran Zimbabwe, Zabid y Sana'a en Yemen, el valle de Kathmandu, las ciudades históricas de Potosí, Morelia o Guanajuato. Sin embargo, a varias inscripciones de significación comparable, no se les ha aplicado el criterio vi, como es el caso de Estambul, Tombouctou, Kioto, Pueblo de Taos, e incluso Abomey.
Sobre todo la referencia a la historia social en el sentido propio, se practica muy poco. Sólo las inscripciones de Ironbridge, en el Reino Unido, del Canal de Midi, en Francia, o de los Ascensores del Canal del Centro, en Bélgica, ilustran la revolución industrial. Mientras que la ciudad obrera de Crespi d’Adda, en Italia, no se ha inscrito en base al criterio vi, como tampoco el sitio siderúrgico de Volklingen, en Alemania. Sin duda debemos prestar una atención particular al patrimonio industrial del siglo XX, cuya realización de conjuntos urbanos de viviendas, industrias, comercios, equipamientos colectivos, no se puede explicar plenamente si no se hace referencia a la evolución de las relaciones sociales.
Exploraciones y migraciones.
Como anticipación al reconocimiento del concepto de "itinerario cultural", algunos sitios han sido inscritos como testimonio de movimientos migratorios. Es el caso de Anse aux Meadows, en Canadá, o la isla de Mozambique. Precisamente la exploración del Nuevo Mundo ha recibido un principio de identificación, con Angra do Heroismo, en las Azores, las viejas ciudades de Santo Domingo y Cartagena, y los Archivos de India, en Sevilla, todos ellos sitios de importante representación monumental.
Convendría consolidar esta identificación, acentuando las influencias recíprocas que estos movimientos han tenido. Pero sobre todo, conviene identificar otras vías migratorias, como las rutas transaharianas, o los lugares de desembarco en las islas del Pacífico. O, simplemente, habrá que ilustrar mejor en los testimonios tangibles, los intercambios bien definidos, como los de la Ruta de la Seda. Estos enfoques son particularmente interesantes, ya que atraviesan las fronteras políticas y científicas y acentúan la fecundación cruzada cultural y artística.
Referencia artística.
Sin duda es ésta una referencia demasiado poco frecuente.
Entre los bienes culturales inscritos, destacan algunos lugares arquitectónicos importantes, como la Acrópolis de Atenas, El Escorial o la Bauhaus, y los sitios de Weimar y Dessau. Pero, curiosamente, el criterio vi no se ha considerado en casos como el de la Alhambra de Granada, el Palacio imperial de Beinjing, o las ciudades de Palladio en torno a Vicenza.
Aún son más pobres las referencias a otras expresiones artísticas. Los únicos ejemplos claros son Salzburgo, en homenaje a Mozart, el Monte Taishan, por su influencia determinante en la pintura china, o también las grutas de Mogao, en China igualmente. Hay aquí una veta muy rica que explorar, que permite a escritores, músicos y artistas en general, el ser identificados a través de los lugares que han frecuentado. Ciertos colegas franceses, por ejemplo, intentan catalogar la Montaña Santa Victoria, en Homenaje a Cézanne.
Lugares de buena convivencia.
Una nueva referencia merecería ser investigada, que hiciera alusión a las plazas públicas o a los lugares de reunión donde se expresan las formas de cultura popular. Este reconocimiento es muy importante, ya que permite considerar el carácter de las civilizaciones basadas en la tradición oral o las formas efímeras de expresión artística. En este sentido, un ejemplo significativo merece ser citado : se trata de la plaza Djama-el-Fnâ, en Marrakech, Marruecos. Simple plaza de mercado, sin edificios notables, a la entrada de la ciudad, este lugar de tradición inmemorial, es un centro de creatividad extraordinaria, donde se expresan los narradores, los saltimbanquis, los músicos, los escultores...
Parajes naturales sagrados.
Es otra referencia aún relativamente poco elaborada, aunque reviste una importancia enorme en ciertas zonas del mundo : se trata de bosques sagrados, de ríos o de montañas sagradas, de árboles sagrados o conmemorativos. Su reconocimiento exige una exploración mayor de las relaciones entre cultura y naturaleza. Igualmente requiere también unas formas adecuadas de identificación, ya que, a menudo, los valores de estos bienes naturales, de carácter confidencial inherente, sólo son conocidos por los iniciados.
e. Limitaciones del ejercicio.
Al final de este análisis, se hace evidente la necesidad de progresar en la identificación de los elementos del patrimonio inmaterial que deben asociarse al patrimonio tangible, para que éste adquiera toda su dimensión de expresión de los valores espirituales, culturales y artísticos. Sin duda, hay que hacer prueba de imaginación y creatividad para inventar nuevos procedimientos, como los japoneses, por ejemplo, que han desarrollado una política original de protección de los "tesoros nacionales vivos", esos maestros poseedores del saber y de las tradiciones culturales y artísticas importantes.
Sin embargo, hay que admitir también que este ejercicio tiene sus limitaciones. Siempre quedarán formas de expresión humana, a menudo las más elaboradas, como la música o la poesía, que no podrán sino quedar reducidas, si se las trata con los instrumentos conceptuales y los mecanismos de protección jurídica y de conservación del patrimonio físico. Pensemos en la importante problemática de las lenguas, cuya diversidad significa una gran riqueza para la Humanidad, pero que actualmente están expuestas al empobrecimiento, a la degeneración, e incluso a la desaparición. Es indispensable adoptar políticas específicas, cuyo objetivo sea precisamente la identificación y la promoción de estas expresiones, que con frecuencia son las más nobles que la Humanidad ha producido.
Jean-Louis Luxen
Secretario General del ICOMOS (1993-2002)
© ICOMOS
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secretariat[at]icomos.org
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Dernière mise à jour: August 26th 2003
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